En otoño, con el cambio horario, a las ocho de la mañana ya h
ay luz. Es una buena hora para empezar, ya que si lo hacemos antes tendremos que soportar temperaturas bastante bajas. Tenemos que llevar una marcha ágil (4-5 km a la hora), porque si llegamos a falta de pocas horas de luz y no hay secadoras (suele pasar mucho fuera de Galicia), tendremos que agudizar el ingenio para tener la ropa lista para el día siguiente. Además si llevamos muchas horas con la mochila a cuestas, se va a resentir nuestra espalda. Por este motivo, no veremos muchas cosas interesantes, pero no os preocupeis, esa es una de muchas causas por las que el Camino engancha, y nos hace repetir. 

Ahora, la etapa. Estamos en pirineos, y aunque la etapa es corta, la orografía es dura. Así que ánimo, el paisaje es increible. Lo único malo, es que hay que pasar por una fábrica que rompe el paisaje, no me acuerdo esactamente si antes de Larrasoaña o entre esta y Zabaldica. Entre Zabaldica y Villaba se pasa entre acantilados sobre el río Arga. Villaba, Burlada y Pamplona están seguidas y unidas por la línea urbana de Pamplona. Para llegar a Pamplona nos desvían a mano derecha y atravesamos un barrio gitano. Llegamos a Pamplona
pasando por el puente medieval. Hay dos albergues en Pamplona. El municipal, antiguo seminario que está en el casco antiguo a pocos metros de la Catedral, es grande y en buen estado. También hay otro, al pasar el puente medieval que mencioné antes, giramos a la izquierda, por la orilla del río. Lo lleva un matrimonio mayor alemán. Es pequeño, muy acogedor, y estupendo para descansar. La mujer no habla nada castellano, pero es sumamente servicial y acogedora.

Pasamos por Larrasoaña a 5km, Zabaldica a 7km, Villava a 3km y llegamos a Pamplona a 5,5km.
Dentro de poco, Pamplona - Puente la Reina
Dentro de poco, Pamplona - Puente la Reina