martes, 29 de marzo de 2011

La Batalla de Clavijo

Según algunas leyendas, durante los reinados de Aurelio, Silo y Mauregato, se vivió en tierras cristianas una época de paz que el último de estos reyes trató de prolongar mediante un pacto con los musulmanes, en el que se comprometían a entregar él y sus sucesores, cien jóvenes doncellas cada año a cambio de que fueran respetadas sus tierras.

Cuando el rey Ramiro I llegó al trono se propuso acabar con tan vergonzoso acuerdo y se negó al pago del tributo. En consecuencia, se cuenta que en el año 844 se libró una cruenta batalla en tierras riojanas, concretamente en las inmediaciones de Clavijo, entre las tropas musulmanas de Abderramán II y las cristianas, muy inferiores en número. Tras los primeros combates, los cristianos estaban siendo severamente castigados y se apuraron a buscar refugio en el monte Clavijo, donde se dispusieron a pasar la noche en espera de un amanecer que, a buen seguro, habría de ser el último, teniendo en cuenta la superioridad del enemigo. Pero mientras el rey rezaba en busca de alguna ayuda divina, se apareció ante él el Apóstol Santiago, que le animó a enviar a las tropas a la batalla sin miedo, pues él estaría luchando de su lado.

Y así fue, al amanecer, los cristianos se presentaron en el campo de batalla dispuestas a vencer o morir, cuando el Apóstol, montado sobre un caballo blanco, apareció dispuesto a capitanear unas tropas que al grito de: "Santiago y cierra España" consiguieron una heroica victoria.