martes, 4 de mayo de 2010

Burgos

En el año 884, el rey de Asturias Alfonso II el Casto ordenó al conde Diego Porcelos la construcción, en el territorio que ocupa la actual urbe, de una fortaleza para detener los ataques musulmanes que sirviera además como baluarte de su política de repoblación. Muy pronto se agruparon a su alrededor núcleos de mercaderes, llamados burgos, que acabaron dando nombre a la ciudad.

Centro de incipiente Condado de Castilla, burgos desempeñó un papel de primer orden en la preponderancia de Castilla entre los demás reinos hispánicos. Su protagonismo en la Reconquista, con personajes como Rodrigo Díaz de Vivar, apodado el Cid Campeador, y su situación en el Camino de Santiago impulsaría su desarrollo.

La llamada "cabeza de Castilla", situada en una encrucijada donde convergían diversos grupos humanos, concentró gran parte del comercio de lana de oveja merina que se exportaba, durante los siglos XIII y XIV, a las ciudades de Flandes a través de los puertos de Cantabria. La construcción de su magnífica catedral fue el resultado más evidente de su pujanza económica.

Con los Reyes Católicos y Carlos V la ciudad adquirió mayor prosperidad, hasta la decadencia experimentada a mediados del siglo XVI, consecuencia del traslado de la corte a Madrid y de la crisis del negocio de la lana. Fue capital en otras ocasiones durante breves períodos, y hoy sorprende al viajero por las joyas arquitectónicas que ofrece, tanto en su casco urbano, cuajado de iglesias, hermosas puertas de acceso y casas nobiliarias, como en sus alrededores: la cartuja de Miraflores y el monasterio de las Huelgas.

La última foto es la actual Facultad de Derecho de la ciudad. Antiguo Hospital de Peregrinos.