sábado, 19 de febrero de 2011

Aventura en Febrero


Desde el día 11 al 15 de Febrero me fuí de aventura para realizar unas rutillas.


Tenía ganas desde hace tiempo de hacer "La ruta del Cares", la ruta más famosa de Picos de Europa. Aunque la ruta está en Picos de Europa, no presenta complicaciones de nieve, hielo etc. en esta época del año, dada la altitud por la que discurre, siempre por debajo de 400m. Disfrutamos de la ruta, que es espectacular, y de todo el entorno. Caín, donde dormimos, es un pueblo de montaña enclavado en un hermoso y pequeño valle, rodeado de montañas que forman unas increíbles murallas naturales.

De vuelta para Galicia, y después de dejar a Miguel en León, para regresar en tren a Madrid, nos dirigimos a Los Ancares. La pena es que justo el día que llegamos, fué el primero de varios con temporal de nieve en zonas montañosas. Ni siquiera pudimos llegar en coche al Puerto de Los Ancares, donde deberíamos dejar el coche y desde allí, andando sólo 6 km, llegar al Mustallar, techo de la provincia de Lugo, pasando por el Cuiña, techo de los Ancares. Pero eso no iba a impedir que tubiéramos un "lindo paseo matutino", por una de las rutas señaladas que hay en la zona. 

Así que os muestro algunas fotos tanto de La Ruta del Cares, como de la zona de Los Ancares.

Os dejo para los que os intereseis por estas zonas, algún link donde encontrar cosas interesantes.


lunes, 17 de enero de 2011

Somport, Santa Orosia y El Bosque de Irati

La otra via de entrada del Camino en la Península, es a través del puerto de Somport, para llegar a tierras de Aragón. Allí cerca hubo un importante centro de acogida de peregrinos, el Hospital de Santa Cristina de Somport, sobre cuya fundación se cuentan muchas leyendas. según una de ellas, dos peregrinos franceses que se quedaron una noche aislados por la nieve y aterrados por los lobos, se refugiaron en una cueva prometiendo levantar un albergue si sobrevivían. Al amanecer, cumpliendo su palabra, empezaron las obras. 


Más adelante, está la localidad de Jaca, cuya patrona, Santa Orosia, llegó a España desde el Centro de Europa, para casarse con un soberano visigodo. Apresada por los moros, su caudillo se enamoró de ella y al ser rechazado por la muchacha, hizo matar a su hermano y a su tío. Como aún así la joven no cedió, el jefe musulmán ordenó matarla, descuartizarla y tirar sus restos en una cueva. 

El Camino sigue su recorrido por tierras de Aragón y entra en Navarra, en cuyo territorio está el misterioso Bosque de Irati, donde cuentan que deambula el espíritu de la reina Juana de Labrit, madre de Enrique IV. Esta mujer, que murió envenenada, pasó toda su vida atacando a los católicos, a los que destruía sus iglesias y sus casas. Su cadáver fue robado por las lamias, de cuerpo de dragón y cabeza de mujer. Las noches de tormenta salían a destruir iglesias, hasta que los vecinos descubrieron que las construidas en sábado eran respetadas, lo que les sirvió para librarse de las molestias de estos espíritus.

viernes, 14 de enero de 2011

Un Precio Inevitable y El Misterio de Obanos

En tierras de Navarra, Carlomagno se enfrentó a las tropas del navarro Furro en las inmediaciones de Villamayor de Monjardín. El emperador, dispuesto a salvar la vida de todos sus hombres, rogó al Apóstol Santiago que le indicara cuáles de sus hombres iban a morir en la batalla. Como respuesta, apareció una cruz roja pintada sobre el escudo de ciento cincuenta soldados. Carlomagno decidió entonces que aquellos hombres no participasen en la batalla y quedasen a salvo en sus tiendas. Sus tropas libraron la contienda sin sufrir bajas, pero cuando regresaron al campamento, encontraron muertos a todos los soldados que habían sido marcados. 

Cerca de allí, el Camino pasa por la localidad de Obanos, donde se cuenta la leyenda de Santa Felicia y San Guillén.

La princesa Felicia encontró la fe en Dios durante su viaje de peregrinación a Santiago, y decidió abandonar el lujo y las riquezas, por una vida humilde como sirvienta en el señorío de amocain, en el valle de Egües. Guillén, su hermano, fue a buscarla y cuando dio con ella, trató de que volviera, recordándole su compromiso de boda y el honor de su familia. Pero ella, reconfortada con su nueva vida, insistió en quedarse. Guillén, totalmente enajenado, la mató y después, arrepentido, partió hacia Compostela, pensando que quizás en el Camino podría encontrar el perdón de la misma manera que su hermana halló la fe.

A la vuelta, después de confesarse, se recluyó para pasar el resto de sus días, ayudando a peregrinos y a pobres, en la ermita de Arnotegui donde aún hoy reposan sus restos.

sábado, 8 de enero de 2011

El Bosque de las Lanzas

El emperador, mientras tanto, esperaba en Valcarlos jugando al ajedrez con el traidor Ganelón. Al oir el sonido de la trompa de Roldán, Carlomagno partió en su ayuda, pero cuando llegó tan sólo encontró los cuerpos sin vida de todos sus caballeros.

Postrado sobre una roca, en la que según se cuenta aún perduran las marcas de sus lágrimas, lloró por su sobrino y sus hombres. Después, montó en su caballo y partió en busca de quienes habían perpetrado aquella matanza.


Con la ayuda de Dios, que detuvo el avance del Sol y alargó el día, alcanzó a los musulmanes que, acosados por los hombres del emperador, intentaron cruzar el Ebro pereciendo todos, unos por las armas de los franceses y la mayor parte ahogados. Después derrotó a Marsilio, hizo juzgar a Ganelón or traidor y ordenó descuartizarlos.

Algunas leyendas cuentan que, tras la matanza de Roncesvalles, un ángel se apareció a Carlomagno mientras dormía y le anunció una terrible batalla, aconsejándole que, para cubrir las bajas, convocara a las doncellas de su imperio. reunió de esta manera en Valcarlos a 56.066 muchachas dispuestas a luchar y así, llegado el día, las jóvenes, vestidas con armaduras de caballeros, avanzaron hasta el alto de Ibañeta mientras sus enemigos huían asustandos, creyendolas guerreros de los largos cabellos. En el camino de vuelta, las mujeres pararon a pasar la noche en un descampado, en el que clavaron sus lanzas antes de dormir. Al amancer, las lanzas, se habían convertido en árboles que formaban un hermoso y frondoso bosque.

martes, 28 de diciembre de 2010

Roldán

Los peregrinos que pasan por Roncesvalles, tienen ocasión de atravesar un hermoso paraje, escenario de uno de los míticos acontecimientos que salpican el Camino. Se trata de un episodio épico, a caballo entre la historia y la leyenda, la batalla que, en el año 778, supuso la aniquilación de gran pate del ejército de Carlomagno. Cuando el emperador tenía cercado en Zaragoza al rey Marsilio, éste se mostró dispuesto a capitular. Para negociar con él, carlomagno envió a Ganelón, padrastro de su sobrino Roldán. Pero Gamelón odiaba a su hijastro y aprovechó para tramar una traición que le permitiera deshacerse de él. Convenció entonces a Carlomagno de que el rey moro había claudicado, y le propuso regresar a Francia con parte del ejército, mientras Roldán al frente de veinte mil hombres entre los que estaban el Arzobispo Turín y el resto de los doce pares, cubrían la retaguardia. Carlomagno llegó a las inmediaciones de Valcarlos, donde acampó para esperar al resto de su ejército. Pero cuando Roldán y sus hombres avanzaban por el desfiladero de Roncesvalles, una lluvia de piedras comenzó a caerles encima, mientras miles de hombres, musulmanes y vascones, se les echaban encima aniquilándolos.
 
Solo Roldán permanecía vivo, aunque malherido, cuando trató de romper su espada contra una roca para que no cayera en manos enemigas, pero fué la piedra la que se rompió y no la espada. Entonces, moribundo, intentó avisar al emperador e hizo sonar su olifante con sus últimas fuerzas, hasta reventarse las venas y morir.

Carlomagno

Una de las vías de entrada en la Península que tiene el Camino es a través de Valcarlos y Roncesvalles, localidades navarras que están muy vinculadas a un célebre personaje: Carlomagno. Muchas leyendas relacionan el Camino de Santiago con el emperador, que llegó a la Península, según se cuenta, tras aparecérsele una noche el Apóstol Santiago, para encomendarle la misión de liberar las tierras donde estaba su sepulcro de las tropas musulmanas que las invadían. Al frente de un poderoso ejército se dirigió a cumplir con la empresa requerida y, tras pasar tres meses detenidos ante las murallas de Pamplona, que terminarán por derrumbarse solas para darles paso, llegó a Galicia, liberó el territorio de musulmanes y ordenó al Arzobispo Trupín que bautizara a todas aquellas gentes.

De regreso a Francia, se enfrentó al caudillo musulmán Aigolando que terminó por refugiarse en Pamplona. Allí acudió Carlomagno, con lo mejor de su ejército y los doce pares de Francia, dispuestos a luchar en una peculiar batalla que tendría lugar en los campos de Acella, cerca de Pamplona. Tras un acuerdo entre caballeros, ambos contendientes acordaron que se enfrentaran en combate veinte hombres de cada ejército, después cuarenta, luego cien y al final mil. Los musulmanes perdieron un combate tras otro, a pesar d elo cual Aigolando seguía sin rendirse. Entonces se entabló una cruenta batalla en la que murió todo el ejército musulmán, cien mil hombres que dejaron aquel campo encharcado de sangre durante meses.

"Encharcado de sangre, no sé, pero pasto de los buitres seguro". Vaya con las leyendas que encierra este Camino ¿eh?.